top of page

Del Modelo Disney a la empresa: cómo convertir las 5 Llaves en comportamientos de servicio

hace 7 días
9 min de lectura

Hay una pregunta que aparece con frecuencia cuando terminamos una experiencia de formación alrededor de las 5 Llaves de la Magia del Servicio.


Los participantes han vivido las dinámicas, debatido, identificado oportunidades y comprendido cómo Seguridad, Cortesía, Inclusión, Espectáculo y Eficiencia pueden transformar la experiencia del cliente.


Entonces llega la pregunta verdaderamente importante: ¿Qué hacemos diferente mañana? Porque conocer un modelo no transforma una organización. Comprender las cinco llaves tampoco. Incluso una extraordinaria capacitación puede perder impacto si, al regresar al trabajo, todo continúa funcionando exactamente de la misma manera.


Después de más de 24 años acompañando organizaciones de diferentes sectores en Latinoamérica, he comprobado que uno de los mayores desafíos no está en comprender los conceptos relacionados con la cultura de servicio. Está en convertir esos conceptos en comportamientos cotidianos. Es ahí donde el Modelo Disney adquiere, desde mi perspectiva, un enorme valor empresarial. No se trata de convertir nuestra empresa en Disney. Tampoco de copiar lo que ocurre en un parque temático. Se trata de comprender determinados principios de excelencia y preguntarnos:


¿Cómo se viviría esto en nuestra organización? y esa pregunta cambia por completo la conversación.


El verdadero aprendizaje del Modelo Disney no está en copiar, sino en traducir Cuando una persona visita Disney puede observar cientos de detalles:


La limpieza.


La señalización.


La actitud de los Cast Members.


La ambientación.


La organización de las filas.


La forma de resolver determinados problemas.


Todo forma parte de una experiencia diseñada con enorme intención.


Sin embargo, intentar copiar esas acciones literalmente tendría poco sentido para un banco, una aseguradora, una empresa industrial, una farmacia o una organización B2B.


Sus clientes son diferentes.


Sus procesos son diferentes.


Sus necesidades también.


Por eso, cuando trabajamos las 5 Llaves, hay una pregunta que considero fundamental:


¿Qué significa esta llave para nosotros? No para Disney. Para nosotros. Ahí comienza la verdadera implementación.


Si quieres conocer primero los fundamentos del modelo, el artículo “Cultura de Servicio al Cliente al estilo Disney” desarrolla las cinco llaves y su relación con la experiencia del cliente. En este artículo quiero dar el siguiente paso: convertirlas en acciones que puedan observarse, repetirse y formar parte de la cultura.


1. Seguridad: convertir la confianza en comportamientos.


Cuando hablamos de Seguridad, es fácil pensar inmediatamente en accidentes, protocolos, instalaciones o prevención de riesgos. Todo eso es fundamental. Pero dentro de una cultura de servicio, la seguridad también tiene una dimensión relacionada con la confianza.


¿Qué necesita ocurrir para que un cliente confíe en nuestra organización?


Cumplir lo prometido.


Brindar información correcta.


Proteger sus datos.


Responder cuando surge un problema.


Actuar con transparencia.


Mantener criterios consistentes.


En una sesión con un equipo empresarial planteé una pregunta:


“¿Qué cosas hacemos que pueden provocar que un cliente deje de confiar en nosotros?”


Las respuestas aparecieron rápidamente.


Prometer fechas que después no podemos cumplir.


Dar respuestas diferentes dependiendo de quién atienda.


No mantener informado al cliente.


Comprometerse a devolver una llamada y olvidarlo.


Entonces la Seguridad dejó de ser un concepto.


Se convirtió en comportamientos.


Ese es el ejercicio que recomiendo realizar con cada una de las cinco llaves.


¿Cómo convertir Seguridad en acciones?


Una organización podría definir comportamientos como:


* Cumplimos los compromisos adquiridos.

* Comunicamos oportunamente cualquier cambio.

* Brindamos información clara y confiable.

* Nos hacemos responsables de dar seguimiento.

* Protegemos la información del cliente.


Ahora podemos observarlos. Podemos reconocerlos. Podemos corregirlos. Y, sobre todo, podemos repetirlos.


La confianza no se construye diciendo que somos confiables. Se construye cumpliendo pequeñas promesas todos los días.


2. Cortesía: pasar de “ser amable” a generar emociones positivas.


La Cortesía es probablemente una de las llaves que más fácilmente puede simplificarse.


A veces se interpreta como:


Sonreír.


Saludar.


Decir gracias.


Utilizar el nombre del cliente.


Todo eso es importante.


Pero la cortesía va mucho más allá.


Tiene que ver con la emoción que generamos en las personas a través de nuestra forma de relacionarnos.


Durante los programas suelo trabajar una idea que considero especialmente poderosa:


Más allá de lo que dices, está lo que haces sentir.


Una persona puede utilizar las palabras correctas y, aun así, transmitir indiferencia.


Puede cumplir un protocolo y hacer sentir al cliente que representa una molestia.


Puede decir “con mucho gusto” mientras su lenguaje corporal comunica exactamente lo contrario.


Por eso, cuando llevamos la Cortesía al entorno empresarial, debemos ir más allá del guion.


¿Cómo convertir Cortesía en comportamientos?


Por ejemplo:


* Escuchamos sin interrumpir.

* Miramos a la persona cuando nos habla.

* Utilizamos un lenguaje cercano y respetuoso.

* Demostramos interés genuino por comprender.

* Cuidamos nuestro tono, incluso ante situaciones difíciles.

* Tratamos al cliente interno con la misma consideración que esperamos ofrecer al externo.


La cortesía comienza entonces a formar parte de la cultura.


Y aquí aparece un punto fundamental.


No podemos pedir cortesía hacia afuera mientras internamente normalizamos la indiferencia.


La experiencia del cliente también se construye en la forma en que las personas se tratan entre sí.


3. Inclusión: dejar de atender clientes y comenzar a reconocer personas.


Una de las grandes oportunidades de cualquier organización está en comprender que los clientes no son iguales. Tienen expectativas diferentes. Necesidades diferentes. Historias diferentes. Formas diferentes de comunicarse. Por eso, Inclusión no significa simplemente tratar a todos de la misma manera. En muchas ocasiones significa precisamente lo contrario: reconocer qué necesita cada persona para poder ofrecerle una experiencia adecuada.


Recuerdo una conversación durante una sesión en la que pregunté:


“¿Tratamos a todos nuestros clientes igual?”


Varias personas respondieron inmediatamente:


“Sí.”


Parecía la respuesta correcta.


Entonces hice otra pregunta:


“¿Y todos nuestros clientes necesitan lo mismo?”


La respuesta cambió.


Ese pequeño ejercicio abre una reflexión muy importante.


La estandarización es necesaria para garantizar calidad.


Pero la personalización es necesaria para generar conexión.


¿Cómo convertir Inclusión en comportamientos?


* Preguntamos antes de asumir.

* Identificamos necesidades particulares.

* Adaptamos nuestra comunicación cuando es necesario.

* Facilitamos alternativas.

* Evitamos prejuzgar al cliente.

* Hacemos sentir importante a cada persona independientemente del valor de su compra, cargo o condición.


Inclusión significa conseguir que cada cliente pueda pensar:


“Esta empresa comprende lo que necesito.”


Y eso puede convertirse en una extraordinaria ventaja competitiva.


4. Espectáculo: comprender que todo comunica.


Cuando utilizamos la palabra Espectáculo dentro del Modelo Disney, algunas personas inmediatamente imaginan personajes, música, decoración o grandes experiencias. Pero empresarialmente existe una interpretación mucho más poderosa: todo aquello que el cliente observa forma parte de la experiencia.


Una recepción desordenada comunica.


Un uniforme descuidado comunica.


Una presentación comercial comunica.


Un correo electrónico comunica.


Una videollamada comunica.


La limpieza comunica.


El lenguaje corporal comunica.


Incluso aquello que ocurre mientras creemos que el cliente no está observando puede comunicar.


En una organización B2B, el espectáculo probablemente no tenga nada que ver con crear una experiencia teatral.


Puede significar que una propuesta comercial esté impecablemente presentada.


Que una reunión comience puntualmente.


Que el cliente encuentre información clara.


Que cada punto de contacto sea coherente con la imagen que la empresa desea proyectar.


¿Cómo convertir Espectáculo en comportamientos?


* Cuidamos nuestra imagen y nuestros espacios.

* Revisamos cada detalle antes de entregarlo al cliente.

* Mantenemos coherencia entre nuestra promesa y nuestra ejecución.

* Cuidamos tanto los puntos de contacto físicos como digitales.

* Comprendemos que representamos a la organización en cada interacción.


Hay una pregunta que me gusta especialmente para trabajar esta llave:


¿Qué está viendo el cliente que nosotros ya dejamos de ver?


Cuando llevamos años trabajando en el mismo lugar, normalizamos muchas cosas.


El cliente, en cambio, las observa por primera vez.


Ahí suelen aparecer oportunidades extraordinarias.


5. Eficiencia: hacer fácil hacer negocios con nosotros


Podemos generar confianza.


Ser extraordinariamente corteses.


Personalizar.


Cuidar cada detalle.


Pero si hacer negocios con nuestra empresa resulta complicado, la experiencia termina deteriorándose.


Por eso Eficiencia es una llave esencial.


Y aquí nuevamente debemos mirar mucho más allá de la velocidad. Ser eficiente no significa únicamente hacer las cosas rápido. Significa eliminar fricciones innecesarias.


Durante un diagnóstico, una de las preguntas que más información puede aportar es:


¿Qué tiene que hacer nuestro cliente que realmente no debería tener que hacer?


Llamar varias veces.


Repetir información.


Enviar documentos que la empresa ya posee.


Esperar aprobaciones innecesarias.


Explicar nuevamente un problema cada vez que cambia de persona.


Detrás de muchas malas experiencias no existe una mala actitud.


Existe un mal proceso.


¿Cómo convertir Eficiencia en comportamientos?


* Resolvemos en el menor número posible de interacciones.

* Evitamos trasladar nuestros procesos internos al cliente.

* Compartimos información entre áreas.

* Damos seguimiento hasta cerrar la solicitud.

* Identificamos y eliminamos reprocesos.

* Buscamos permanentemente maneras de facilitar la experiencia.


Una cultura de servicio necesita personas comprometidas. Pero también necesita procesos que permitan a esas personas cumplir la promesa de servicio.


De las 5 Llaves a una Lista Mágica:


Aquí comienza una de las partes que considero más importantes de la implementación.


Después de trabajar cada llave, no dejaría las conclusiones únicamente en una presentación o en las notas de los participantes. Las convertiría en una Lista Mágica de comportamientos.


Por ejemplo:


Nuestra Lista Mágica de Seguridad


¿Qué cinco comportamientos debemos practicar siempre para generar confianza?


Nuestra Lista Mágica de Cortesía


¿Qué acciones deben caracterizar nuestra forma de relacionarnos?


Y repetiría el ejercicio con Inclusión, Espectáculo y Eficiencia.


Lo importante es que las respuestas nazcan de la propia organización. Porque una cultura no puede simplemente importarse. Debe construirse alrededor de la realidad, los clientes, los procesos y la identidad de cada empresa.


Cuando las cinco llaves se convierten en comportamientos concretos, ocurre algo importante:


La cultura comienza a ser observable.


Ya podemos reconocer cuando alguien la vive.


Podemos conversar cuando algo no está ocurriendo.


Podemos incorporarla a los procesos de inducción.


Podemos incluirla en reuniones.


Podemos medirla.


Y podemos mejorarla.


El papel de los líderes: mantener vivas las 5 Llaves.


Aquí aparece nuevamente el liderazgo. Porque podemos construir excelentes Listas Mágicas, pero si los líderes no las convierten en parte de la conversación cotidiana, terminarán perdiendo fuerza.


Un líder puede mantener viva la cultura haciendo preguntas sencillas:


¿Qué hicimos esta semana para generar confianza?


¿Dónde demostramos cortesía?


¿Qué necesidad particular de un cliente logramos identificar?


¿Qué detalle mejoramos en nuestra experiencia?


¿Qué proceso logramos simplificar?


Cinco preguntas.


Cinco llaves.


Una conversación de pocos minutos.


No hace falta organizar una nueva capacitación cada semana.


Hace falta mantener el tema presente.


Porque aquello de lo que una organización conversa constantemente termina adquiriendo importancia.


Si hoy estuviera trabajando con tu organización…


Reuniría a líderes y colaboradores y colocaría cinco palabras frente a ellos:


Seguridad. Cortesía. Inclusión. Espectáculo. Eficiencia.


Y les pediría que olvidaran durante unos minutos lo que hace Disney.


Después preguntaría:


¿Cómo debería verse cada una de estas llaves aquí?


¿Qué tendría que hacer una persona para generar Seguridad?


¿Qué comportamientos representarían nuestra Cortesía?


¿Cómo demostraríamos Inclusión?


¿Qué detalles formarían parte de nuestro Espectáculo?


¿Qué deberíamos simplificar para aumentar nuestra Eficiencia?


Al terminar, probablemente tendríamos decenas de ideas.


Entonces vendría la pregunta definitiva:


¿Cuáles de ellas comenzaremos a practicar mañana?


Porque ahí está la diferencia entre conocer un modelo y transformar una cultura.


Una reflexión final:


El Modelo Disney puede inspirarnos enormemente.


Podemos estudiar sus prácticas, conocer sus historias y comprender los principios que han contribuido a construir una de las experiencias de cliente más reconocidas del mundo.


Pero el verdadero valor aparece cuando dejamos de preguntarnos:


“¿Qué hace Disney?”


Y comenzamos a preguntarnos:


“¿Qué podemos aprender de ello para construir nuestra propia cultura?”


Nuestra empresa no necesita parecerse a Disney. Necesita encontrar su propia manera de generar confianza. Su propia forma de demostrar cortesía. Su propia manera de incluir. Su propio espectáculo. Y sus propias oportunidades para ser eficiente.


Las 5 Llaves ofrecen un marco.


La organización debe convertirlas en comportamientos.


Los líderes deben reforzarlos.


Los equipos deben vivirlos.


Y la consistencia debe transformarlos en hábitos.


Porque la magia del servicio no aparece cuando conocemos las cinco llaves.


Aparece cuando las utilizamos todos los días.


Preguntas frecuentes


¿Qué son las 5 Llaves del Modelo Disney?


Son principios utilizados como referencia para comprender y diseñar experiencias de servicio: Seguridad, Cortesía, Inclusión, Espectáculo y Eficiencia. Su valor empresarial está en traducirlos a comportamientos y procesos adaptados a cada organización.


¿Se puede aplicar el Modelo Disney en cualquier empresa?


Sus principios pueden servir como inspiración en organizaciones de distintos sectores. La clave no está en copiar prácticas de Disney, sino en adaptar los aprendizajes a los clientes, procesos y cultura de cada empresa.


¿Cómo convertir las 5 Llaves en una cultura de servicio?


Definiendo comportamientos concretos para cada llave, involucrando a líderes y colaboradores, incorporándolos a los procesos cotidianos y realizando seguimiento para convertirlos en hábitos.


¿Es suficiente capacitar al equipo en el Modelo Disney?


La formación puede ser el punto de partida. La transformación ocurre cuando el aprendizaje se lleva a la práctica, se refuerza desde el liderazgo y se mantiene mediante seguimiento e implementación.


Sobre el autor


Ing. Julio Giménez

Fundador de La Magia del Aprendizaje | Consultor Internacional en Cultura de Servicio, Liderazgo y Experiencia del Cliente


Con más de 24 años de trayectoria, ha acompañado a organizaciones de Latinoamérica en procesos de transformación relacionados con cultura de servicio, liderazgo, trabajo en equipo y experiencia del cliente.


A través de metodologías prácticas, vivenciales y orientadas a la implementación, ha desarrollado experiencias de aprendizaje para miles de profesionales de organizaciones pertenecientes a diferentes sectores.


¿Quieres llevar las 5 Llaves a la realidad de tu organización?


En La Magia del Aprendizaje desarrollamos Las 5 Llaves de la Magia del Servicio, una experiencia empresarial inspirada en principios del Modelo Disney que permite a líderes y equipos transformar Seguridad, Cortesía, Inclusión, Espectáculo y Eficiencia en acciones concretas aplicables a su propia realidad.


El objetivo no es simplemente conocer las cinco llaves.


Es convertirlas en una manera de trabajar.



Grupo de líderes y colaboradores aplicando las 5 Llaves del Modelo Disney para fortalecer la cultura de servicio.

 
 
 

Comentarios


bottom of page